miércoles, 27 de diciembre de 2006

Contrastes

Cuando sueñas con algo que te angustia, necesitas contrastarlo con la realidad para saber, para estar segura, para respirar en definitiva como si expulsaras los demonios que te comen y te queman por dentro. Mi último sueño angustioso era claro reflejo de que mi machacona conciencia no estaba tranquila con la situación familiar, ni conmigo, ni con nadie más. La muy hija de puta tiene vida propia y lo que jode es que se cuele de esa manera tan rastrera en mi yo interno, ese que intento que conviva con mis actos y decisiones.
Pues eso es lo que he hecho estas fiestas tan "familiares", contrastar los sueños con la realidad, con todo el miedo que podía tener a que fuera verdad el reproche de abandono.
No ha sido así, de hecho no me ha reconocido. Para ella soy alguien que se ha presentado en su casa y a la que toleraba todo el mundo con sonrisas y abrazos, a los que ella respondía por reflejo pero sin saber que era su hija la que le abrazaba y le decía que la quería y que la echaba de menos.
La puta realidad no necesita contrastes